Para contestar conviene analizar las distintas fuentes de riesgo en el tiempo
En primer lugar la rentabilidad de los activos ha llegado a sufrir desde la crisis financiera de 2007 una mayor volatilidad -magnitud de cambios de la cotización de un activo en el tiempo- respecto a la norma histórica.
En acciones la volatilidad puede superar el 20% anualmente, es decir, una acción de valor inicial cien puede situarse a lo largo de un año en valor 80 o 120. En concreto el índice VIX de volatilidad sobre el índice S&P 500 de renta variable de EEUU es considerado la referencia. Se considera que los riesgos son débiles cuando es inferior a 15%. Su aumento es a menudo sinónimo de deterioro de la actividad económica o agravación de riesgo sistémico. Se situó en mínimos de 10% en 2004- 2006, cuando el crecimiento económico era firme, pero alcanzó 80% durante la quiebra de Lehman Brothers en 2008.
En este sentido, muchos observadores pueden sorprenderse. Entre 2000 y 2011, periodo considerado de alta incertidumbre, los mercados mostraron volatilidad cercana al promedio a largo plazo. En el índice MSCI EAFE de acciones de países desarrollados fuera de EE UU, fue del 19%, similar al observado de 1971 a 2011. En acciones de elevada capitalización de EEUU fue entre 1926 y 1971 del 25%.
Por tanto la alta volatilidad tiene precedentes
Además la volatilidad es una de las medidas del riesgo. También hay que prestar atención a la liquidez disponible, nivel de apalancamiento y sobre todo los periodos de rápida caída de cotizaciones; como otoño de 2008 durante la crisis financiera mundial y mayo de 2010, en el llamado flash crash, cuando el índice Dow Jones Industrial cayó cerca de 9% para recuperarse en cuestión de minutos. De hecho, los estudios han demostrado que los mercados son actualmente más sensibles a noticias inesperadas o eventos negativos, siendo susceptibles de caídas repentinas
Ahora bien ¿por qué ha aumentado la vulnerabilidad? Los estudios sugieren varios factores. En primer lugar, los fondos cotizados (ETF) han crecido mucho los últimos años. Actúan en gran medida con cestas de valores y compra y venta simultánea de numerosas acciones de un índice . En consecuencia las acciones de la cesta e índice tienden a variar con mismo signo en una jornada bursátil de noticias o eventos inesperados -un aumento de correlación indeseable-.
¿Qué otras razones hay detrás del aumento de la vulnerabilidad de los mercados? Otro posible elemento es el mayor uso de índices como referencia en la gestión activa, lo que ha aumentado significativamente desde 1995. Ello provoca que la negociación se concentre en las acciones o valores subyacentes. Otra posible fuente de vulnerabilidad es el aumento de estrategias de inversión cuantitativa, pues se gestionan sobre la base de señales similares y pueden contribuir a las caídas repentinas.
Por último está el comportamiento humano. Como animales sociales, ciertos comportamientos cognitivos y emocionales nos llevan a cometer errores de juicio. A menudo confiamos en nuestra capacidad de gestionar el riesgo de una inversión, lo que nos conduce a la trampa de creer que el futuro es previsible, cuando es incierto.
Cualesquiera que sean los factores que explican el aumento de la vulnerabilidad de los mercados el resultado es una disminución significativa de la capacidad de los inversores para diversificar riesgo. Toda inversión, indexada o no, resulta ahora más arriesgada. Ello afecta a la gestión de carteras, porque una mayor volatilidad, del mercado o específica de una compañía, limita la eficacia de la diversificación y supone una dificultad adicional para construir una cartera de inversión, sea cual sea el estilo, ya sea acciones de pequeña capitalización, gran capitalización, crecimiento o valor.
Así pues los inversores han de mejorar sus procesos de inversión, incorporando mayor riesgo en la asignación de activos. El inversor que quiera mantener el mismo nivel de riesgo necesita, entre otras cosas, aumentar significativamente el peso de la renta variable en cartera.
Rodney Sullivan, director de publicaciones de CFA
José Mª Serrano-Pubul, CFA




