Valor razonable y crisis de crédito: ¿héroe o villano?

El valor razonable de las inversiones financieras es asunto de debate en medios financieros, particularmente ante opiniones que sugieren que reflejarlo en contabilidad ha empeorado la crisis de crédito.

Proporcionar a los inversores total transparencia es esencial para que los mercados de capitales globales atraviesen las turbulencias y se impidan burbujas futuras y perturbaciones económicas.

Al calor de los bajos tipos de interés surgieron en EEUU numerosas divisiones dedicadas al negocio de hipotecas de alto riesgo en empresas no bancarias como General Electric, H&R Block y bancarias como el británico HSBC. Al mismo tiempo a los empaquetadores de crédito tradicionales como Fannie Mae, Freddie Mac y FHA (Federal Housing Administration) se unieron bancos de inversión como Sear Steams y Merrill Lynch. De esta manera las hipotecas de alto riesgo llegaron a representar casi 40% del total de hipotecas en EEUU en 2006 y el volumen de nueva deuda en este segmento llegó a crecer hasta 640.000 millones de dólares desde 150.000 en 2000, llegando a representar 12,7% de la totalidad del mercado vivo de hipotecas residenciales del país.

Con la subida de tipos de interés la morosidad en estas hipotecas alcanzó máximos de cuatro años y la ejecución de las mismas aumentó hasta niveles sin precedentes en 2007. Prestamistas especializados como New Century Financial –la mayor entidad especializada- dejó de cotizar en Nueva York, pidió protección por quiebra y cerró su unidad de créditos, vendiendo la mayor parte de sus activos. La falta de pago en las hipotecas originales causó necesidad de realizar provisiones entre instituciones con deuda «empaquetada» en cartera a fin de cubrir la pérdida de valor, no solo por impagos sino también en segmentos de mayor calificación crediticia, provocando nuevas ajustes a precios de mercado y provisiones para cubrir previsibles pérdidas adicionales. Citigroup tuvo que provisionar 22.100 millones de dólares en obligaciones con colaterales relacionados y otros activos deteriorados, UBS 18.400 millones y HSBC 10.700. Resultado: estos activos dejaron de tener mercado, impidiendo su liquidación y salida del balance.

A continuación los bancos dejaron de prestarse entre sí por temor a pérdidas ocultas o dificultades para devolver préstamos. A ello le siguió la quiebra del banco de inversión Sear Stems, dónde se originó la crisis en varios de sus fondos de inversión libre.

CFA Institute considera que sólo la valoración razonable facilita mirar más allá de la volatilidad en momentos difíciles.

En medio de estas turbulencias surgieron opiniones que apuntaban a que la aplicación de nuevas normas contables internacionales requiere reflejar valores razonables de las inversiones financieras en la contabilidad, empeorando la intensidad de la crisis. Sin embargo CFA Institute considera que el valor razonable no es culpable y que la comunicación transparente y honesta -que sólo la valoración razonable puede proporcionar- incrementa la habilidad para mirar más allá de la volatilidad en momentos difíciles.

A pesar de la crisis los estados financieros deben ser medidos mediante valores razonables. En encuesta entre miembros CFA Institute en todo el mundo (2.006 respuestas) 79% consideró que los requisitos de valor razonable mejoran la transparencia y contribuyen a que los inversores comprendan el riesgo de las instituciones financieras. Además 74% consideró que estos requisitos mejoran la integridad del mercado. Aceptan que pueden agravar la crisis, pues obligan a las instituciones financieras a reconocer la realidad de su negocio (volatilidad, malas decisiones, determinación de riesgo equivocada y otros) en lugar de mostrar resultados estables.

Georgene Palacky, directora de información financiera de CFA Inslitute centre for Financial Market Integrity «señalar al valor razonable como culpable es un intento de distraer la atención respecto a las causas reales de la crisis financiera relacionada con hipotecas de alto riesgo». Para Palacky «proporcionar a los inversores total transparencia es esencial para que los mercados de capitales globales atraviesen las turbulencias y se impidan burbujas y perturbaciones económicas que conllevan». Al mismo tiempo no está de acuerdo con los que demandan una versión diluida del valor razonable: «Esta mentalidad no restaurará la confianza del inversor. Sólo cuando el valor razonable se use extensivamente podrán los inversores valorar el riesgo». Para Kurt Schacht, director gerente de CFA Institute Centre for Financial Market Integrity, el valor razonable facilita que las compañías comprendan sus propios perfiles de riesgo y conocimiento a tiempo entre inversores y proveedores de capital: «una intervención de cualquier tipo sería un ataque a la independencia del proceso de creación de estándares internacionales y minar un sistema diseñado para protegerse de injerencias políticas e intereses ajenos». Además considera que «el desarrollo de normas de valor razonable ha sido objeto de un proceso intensivo y riguroso y cambiarlas sólo sirve para suavizar los baches o intentar camuflar la realidad de las condiciones de mercado, una manera irresponsable de gestionar riesgos».

A la medida de valor razonable suele oponerse que en los estados financiero introduce estimaciones, inexactitudes y subjetividad, reduciendo la fiabilidad y utilidad para ¡inversores y otros usuarios. Sin embargo, CFA Institute Centre for Financial Market Integrity considera que tal argumento es ingenuo y exhibe falta de comprensión de lo que deben ser los estados financieros. Todas las cifras contables son estimaciones. La única alternativa es el coste histórico, pero sólo refleja valor razonable a fecha de transacción. Muchos costes históricos están sujetos a planes de amortización arbitrarios y estimaciones de deterioro que reflejan criterios de directores de las empresas más que datos económicos.

Rebecca Mcenally considera que «al igual que las decisiones de los directores de empresas respecto a adquisiciones y desinversiones, las decisiones de compra, venta o mantener de inversores se basan en valores razonables y sus cambios, no costes históricos. Por definición, las medidas de valor razonable son más actuales respecto a cantidad, momento y riesgo de flujos de efectivo futuro atribuibles a un activo o pasivo». De hecho los estándares internacionales de información financiera Accounting Standards Board Internacional y FASB en EE UU, requieren que las compañías den cuenta en sus balances y estados de beneficios y pérdidas usando medidas de valor razonable en vez de coste histórico.

José Mª Serrano-Pubul, CFA.